La nueva revista de Dato Económico ya está en marcha. Y con ella, las páginas de exclusivas. Adelantamos una de ellas:
Hace unas semanas se lió parda a cuenta de un conductor de bus en Vitoria.
Frenó, abrió la puerta y se bajó para ir directo donde un vendedor de la ONCE.
¿Comprando el cupón?
Inmediatamente, indignación en el bus: ¡Está comprando un cupón! Aderezado con dos quejas escritas ante el Ayuntamiento de Vitoria: «Sin importarle ni los viajeros del autobús, ni el resto del tráfico. Falta de respeto».
La realidad
Desde el Olimpo Tuvisero llegó el comunicado oficial: «El vendedor de la ONCE se había dejado la cartera en el autobús y el conductor, por cortesía, se la ha acercado hasta el sitio porque le ha reconocido al ser vecino del barrio». ¡Zasca en toda la regla!
Y así, de repente, el villano del día se convierte en héroe de barrio, el autobús en arca de la solidaridad, y el vendedor en el protagonista de una historia que parece escrita por los guionistas de los hermanos Marx.



