DON AUGUSTO con mayúscula mayestática de un hombre bueno, culto, generoso, con el que compartí espacio en la revista y de quien siempre aprendí, porque su sabiduría era infinita.
Hoy todos aquellos de los que escribió multitud de anécdotas históricas, lo tienen a su lado. Desde el cielo de los hombres buenos le pido que su luz nos pueda seguir iluminando.
DEP
