Con enorme tristeza he recibido la noticia del fallecimiento de Augusto Borderas.
Quienes tuvimos la suerte de conocerle recordaremos, por encima de todo, a una persona cercana, dialogante, generosa y profundamente humana.
De esas que dejan huella por la forma en la que tratan a los demás. Pediatra de vocación, servidor público por convicción y una persona profundamente comprometida con Álava, dedicó buena parte de su vida a trabajar por el bienestar de la ciudadanía, tanto desde la política como desde otros ámbitos sociales, manteniendo durante décadas su compromiso con la infancia y la adolescencia desde el Consejo del Menor de Álava.
Todo mi cariño y mi más sentido pésame a su familia, a sus amistades y a todas las personas que compartieron con él una parte de su camino.
Goian bego.



